El Vergel de La Vega

Jueves, Julio 27, 2017

Mantenemos nuestras variedades tradicionales

Nuestra biodiversidad no sólo está definida por la biodiversidad animal o vegetal de los ecosistemas naturales, sino también por la biodiversidad de nuestros agrosistemas: todo lo que cultivamos y cómo se ha obtenido y cultivado es conocimiento y biodiversidad.

Son variedades tradicionales todas aquellas que los agricultores y agricultoras consideran como “antiguas, del terreno, tradicionales o de toda la vida”. Las características que las hace diferentes de otras variedades comunes o de las comerciales se basan en sus orígenes. Todas ellas llevan presentes en la Vega un mínimo de sesenta años [i] y han pasado por un sistema de selección y mejora propio de los agricultores y agricultoras de la zona, tienen una apariencia y unas propiedades organolépticas (sabor, olor, etc.) propias. Se han ido seleccionando precisamente por estas cualidades y no por sus características de durabilidad para el almacenamiento o resistencia al transporte como las variedades comerciales.

 

Algunas de nuestras variedades:

  • Lechuga de bombillo. Es una lechuga que forma el cogollo con las hojas muy apretadas y que no requiere ser atada. Se distinguen dos tipos: bombillo alto y bajo, haciendo referencia a su tamaño.
  • Calabaza castellana. Es de forma redondeada, con la piel lisa, aunque ondulada, con hendiduras que la recorren longitudinalmente. Alcanza un tamaño considerable, pudiendo llegar a los 30 kg. La cáscara es de tonalidades amarillentas y verdosas y el interior del fruto anaranjado.
  • Pepino castellano. El tamaño de los frutos de esta variedad está entre los 15 y los 25 cm, siendo considerado un tamaño mediano. El color del fruto es un verde claro, pero con variación de las tonalidades en distintas zonas de un mismo fruto. Como característica particular la piel está recubierta de pequeños pinchos. Y sus cualidades organolépticas son, como suele ocurrir con todas las variedades tradicionales, muy buenas y mejores en comparación con las variedades comerciales.
  • Maíz rosetero. Los granos de este maíz tienen unas buenas cualidades para su consumo como palomitas de maíz. Cada planta suele producir cuatro o cinco mazorcas. Se distinguen tres tipos, según el color de los granos: rojo, amarillo y blanco. En otras zonas también se recoge la  presencia de variedades tradicionales de maíz que son empleadas para hacer palomitas, aunque reciben otros nombres: maíz florero en Castril de la Peña (Gimeno García, 2005) o el maíz picudo en las comarcas de Estepa y Antequera (Díaz del Cañizo, 2000).
  • Cebolla granito de oro. También es llamada matancera, pues es la que tradicionalmente se ha utilizado para elaborar las morcillas, tras la matanza. Es más dura que la babosa, y se emplea, sobre todo, para cocinar. El hecho de ser más dura hace que se conserve mucho mejor y durante más tiempo que la babosa.
  • Pimiento cornicabra. El fruto tiene forma alargada y ligeramente curvada, terminando en una punta bastante aguda. De ahí su nombre, por la similitud con un cuerno de cabra. Aunque antiguamente podían ser, en alguna ocasión, utilizados para freír, su aplicación más común era y   sigue siendo para la elaboración de los chorizos y como pimiento seco de conserva, para condimentar guisos de todo tipo.
  • Pimiento cuatro cascos. Esta variedad tiene unas características que lo hacen muy adecuado para su consumo como pimiento asado. Son  pimientos que pueden alcanzar un gran tamaño (hasta un kilo) y se caracterizan porque es achatado por la parte inferior, donde tiene cuatro protuberancias (cuatro cascos).
  • Tomate morado. Es de crecimiento indeterminado. Por lo tanto, se suele cultivar encañado. Esta variedad tiene un excelente sabor y una piel muy fina. Los tomates tienen forma redonda, aunque están ligeramente achatados. Pueden tener alguna estría en su parte superior. Suelen tener un buen tamaño, con pesos alrededor de los 250 gramos. Su coloración cambia desde el rojo a una tonalidad rosada o morada. Tiene bastante jugo.
  • Tomate huevo toro. Se trata de una variedad muy apreciada. Es de crecimiento indeterminado y se cultiva encañándola. El fruto tiene forma acorazonada, con estrías en su parte superior.
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